Como personas vamos padeciendo en nuestro proceso de
formación diversos impactos que obstaculizan un desarrollo pleno de nuestra
vida en sociedad.
Somos una sociedad muy impuesta a la educación mediante el
castigo, estimamos que el castigo reforzará la atención del individuo siendo
educado sobre sus deficiencias, dejándole un registro permanente sobre las actitudes
que deben ser cuidadas; no estimamos el daño que generamos con este modelo
educativo. Aunado a esto, el daño se ve
agudizado por el afán competitivo que nuestra sociedad nos inculca: de acuerdo
a lo que son nuestros padres, nuestro sexo, estatura, color de pelo, virilidad,
inteligencia, color de piel, posición social, etc., no faltará quien considere
que somos personas sujetas a crítica.
Así, como personas podemos tener miles de razones que a lo
largo de nuestra vida constituirán razones para ser desaprobados, serlo de una
manera punitiva e incluso continuada y lo que es peor llegamos a auto ejercer
toda esta crítica y castigo. Ejerciendo de manera sistemática el autocastigo y
colocándonos de manera inconsciente en una situación de vulnerabilidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario